Entre tantas cosas

-Cosa.. -pregunta ella susurándome.
- Dime bicho -respondo con una sonrisa.
- ¿Tú me quieres?
- .... No -contesto rapidamente sin mirarla a los ojos.
- Jo, ya no me quieres -dice tristemente, baja la cabeza y se entretiene jugando con sus dedos
- ¿De verdad que no me quieres? -vuelve a insistir con una sonrisa pícara.
- No -vuelvo a contestar sin apenas subir la mirada del suelo.

Hay un silencio mutuo, de esos incómodos que no sabes que hacer o decir y pienso - Ester que mal se te a dado siempre mentir, apenas tienes el valor para mirarla a los ojos y decírselo. Oigo su risa de fondo, la miro y está mirándome y riéndose.

- Y a ti que te pasa, ¿De que te ries? -la pregunto curiosa
- No te importa, total tú ya no me quieres -responde con su mirada clavada en la mia.

Otro silencio tan incómodo o más que el anterior. Mi mente no para de gritar - Díselo, adelante!- La miro está mirando al profesor, atendiendo a la clase de hoy.

- El día que de verdad no te quiera, te lo diré mirándote a los ojos, mientras tanto, ¡no me creas! -le respondo esta vez sí, mirándola a sus ojos verdes y regalándola esa sonrisa que tanto le ha gustado siempre.
Al escucharme, se le escapa una sonrisa tontorrona y me responde: -Ya lo sabía, por eso me reía antes, tus ojos nunca mienten...