Pequeños detalles

Verla de lejos. Se va acercando y lo único que sé hacer es poner una sonrisa de oreja a oreja, ese tipo de sonrisa que es capaz de dominarte a ti, que por mucho que quieras controlarla no puedes, no se deja manejar facilmente. La veo. Me sonrie, esa carita que se la pone cada vez que me ve. Da igual que esté enfada o loca, soy capaz de notar como cambia su rostro cuando se choca con el mio. Dos besos, uno en cada mejilla, puedo notar como pasa el tiempo de lento entre uno y otro. Sentarse a mi lado, siempre lo hace, como si fuese por casualidad, se pega a mi. Una broma, otra y más. No puedo dejar de reirme. Me abraza, puedo poner mi cara en su cuello, oler su perfume, ese capaz de erizarme la piel. Se da cuenta, me sonríe. Solo deseo parar el tiempo. Ser capaz de hacer eso, como cuando me pasaba horas y horas abrazada a ella. Su cuello es un mundo y yo solo quería vivir alli. Era capaz de escuchar y sentir sus latidos, oler su piel y al cerrar los ojos sentir como se reia con las cosquillas que le daban al chocar mis pestañas con su piel. No quiero salir de allí, pero tengo que hacerlo, ya no quiero que se note que me pierdo en ella. Pero, me conoce tan bien. Reir, mirarla y sentirme su complemento... No quiero que pasen los minutos. Me abraza, me siento tan pequeña a su lado, tan incontrolable. Se que se tiene que ir, con la que por ahora ocupa sus pensamientos. Pero si algo aprendí en todo este tiempo es a disfrutar cada segundo con ella. Da igual que sea discutiendo, riendonos o simplemente en silencio. Pero el echo de ternerla, ahi, unos minutos a mi lado. Es uno de los regalos de la vida. Se tiene que ir y yo, tengo algo que darla, pero nose que está pasando, no me atrevo a darselo. Se que la hará mucha ilusión y por suerte me vuelve abrazar. Siento que se va, no espera, me sigue hablando. Está bien, atrevete. Saco de mi bolsillo una bolsa de golosinas. Una de esas que tanto la he regalado cuando estabamos juntas. Aquellas que deboraba en el parque tumbada sobre mi. Se le ilumina la cara y me abraza, otro más, que paz hay en mi en ese momento. Se me pasa por la cabeza que serán las últimas que la regale, pero no, mi próximo objetivo será compartir esas golosinas siempre que la vea. Como siempre. Como esa bebe consentida que es. Me mira, me sonríe, me abraza, y sin darme cuenta me dice que me quiere. Se me paraliza todo, no se si me lo dijo o fue producto de mi imaginación, veo que me sonríe y solo puedo decirla que yo a ella también la quiero. A continuación se va. Dejándome ami, allí atrás viendo como camina, observando como se va alejando al final de la calle y deseando que nunca se vaya así de mi vida. Se fue, pero deseo que no sea por mucho tiempo. Sigo pensando que de hoy al lunes, es demasiado tiempo. Pero después de eso, sé que será mucho más tiempo.
Solo puedo mirar hacia abajo, de lo contrario, las lagrimas saldrían como si de un grifo se tratase. No soy capaz de controlarlas y terminan saliendo. La nostalgia invadió todo lo que había construido durante dos años con ella. Definitivamente, este año será diferente sin mi complemento.