Despertarme por sí sola, sin despertadores, sin ruidos, sólo abrir los ojos porque ya se acabo el sueño. Levantarme y abrir la ventana, ver el sol como ilumina mi habitación y encender el ordenador. Sonreir porque sé que hoy será un hermoso dia.
Tengo un mensaje de la niña de mis ojos, deseándome buenos días y recordándome que me quiere. Dirigirme hacia la ducha y sentir como cae el agua caliente por mi espalda, recordar cada conversación que he tenido últimamente con ella. Desayunar mientras escucho la música que me hace bailar. Vestirme, elegir bien la ropa, pues esta tarde estaré con ella y no puedo ir mal.
Arreglarme el cabello, peinármelo como a ella más le gusta. Ponerme el perfume estrategicamente donde sé que ella pondrá su cabeza y sentirá mi olor. Comer algo bueno, pasta con tomate tal vez, algo que no me hinche mucho, pues no quiero sentirme incómoda cuando este tumbada encima mia. Los ultimos arreglos, voy en dirección al lugar donde habíamos quedado, voy ansiosa con una sonrisa dibujada en mi cara pero que no se me note mucho.
La veo alli, tan hermosa como siempre, me mira y se le escapa un pequeña sonrisa, esa que siempre me regala cuando me ve. Me acerco y le doy un tímido beso en sus pequeños labios, al momento le sonrio, conversamos y empezamos a caminar.
No tenemos dirección, solo importa nuestras risas y miradas de complicidad. Abrazos, pequeños roces con nuestras manos, piropos inesperados,.. Al final encontramos un sitio donde sentarnos, comenzamos a hablar de cosas del pasado, recordándo cada momento como algo único y expresando como nos sentíamos en esos momentos, pequeñas sonrisas tímidas se me escapan alguna que otra vez, ella me acarícia y me besa. No tengo tiempo de reaccionar, siento como sus dulces labios chocan con los mios y solo quiero parar el tiempo. Ese tiempo que cada vez pasa más rápido, esta anocheciendo y empieza a refrescar, ella me invita a su casa a tomar algo. Allí, en su casa, nos acomodamos en su sofá, está encima de mis piernas mirándo su serie favorita, yo la estoy acariciando como la yema de mis dedos su pelo tan fino, no puedo parar de acariciarla, siento cada centímetro de su piel en mi. No puedo dejar de mirarla, ni siquiera lo intento, todavía no so consciente de que estoy ahí, con ella. Intento regresar a la realidad y se me escapa una pequeña risa, me mira dulcemente con sus ojitos claros, me coje la mano, la besa y empieza a jugar con mis dedos sin quitarme ojo. Empieza a quejarse de que tiene hambre y emepezamos a bromear, va a la cocina a preparar algo. Me paro en la puerta y observo como se mueve por la cocina. Es hora de regresarme a mi casa, pero no tengo nada de ganas, me acerco y la abrazo por detrás. No puedo resistirme a su cuello, pierdo los sentidos cada vez que me acerco a el. Comienzo a darla besos, tan delicados como si de un bebé se tratase. Ella sonrie y se mueve porque le da cosquillas, se gira y me agarra de la cintura, no soy capaz de dejar de mirarla a los ojos, me besa y empiezo a sonreir. Como podemos, vamos hacía su cama. Me tumba y me peina el pelo. Solo sé mirarla y acariciarla la cara. Pierdo los sentido cuando la tengo tan cerca. Comienza a besarme hasta que terminamos en lo que las dos tanto deseamos. Agotadas de unir nuestos cuerpos, me abrazo a ella y empiezo a rozar mis dedos en su tripa, ella intenta hacerme cosquillas con sus yemas en mi espalda, resisto pero no por mucho tiempo. Se rie, me mira y me dice que me quiere. La beso, apenas puedo abrir los ojos. Ella me acaricia la cara de arriba a abajo, me relaja tanto que lo haga... En un instante nos quedamos quietas, solo siento el compás de su corazón que me sirve de nana para dormirme. A lo largo de la noche, cambiamos de postura pero sin dejar de tener un brazo sobre ella, para sentirla cerca.
Un nuevo día empieza a notarse a traves de su ventana. Un rayo de sol me hace abrir los ojos y encontrarme con su carita, blanca y pura, verla relajada, como un angelito, ese angelito que solo vivo para proteger. Besarla cualquier parte de su cuerpo que tenga a mi alcance, despacio, intentando que no se despierte. Sin querer, abre sus ojos, me mira y me sonrie, me abraza y me besa la frente. Empezamos a juguetear como dos niñas pequeñas. No tenemos ganas de levantarnos, conversamos de cualquien cosa, queriendo pasar la vida entera metida con ella en la cama. Me tengo que ir, me visto y veo como ella se peina su cabello, esa coleta que la hace parecer una chica ajetreada. Me mira, me hace burla y me besa.
Si, ese podría ser uno de mis días perfectos junto a ella, pero tal vez, afortunadamente, no puedo planear aquellos momentos en los que al final del día concluyo en que ha sido un día perfecto a su lado. Tal vez, no necesito imaginarme cada segundo a su lado detalladamente. Tal vez no tiene que ser así porque ella es espontánea, es natural y junto a mi, hace el complemento perfecto para que cada día juntas, tengamos que poner la etiqueta de: DÍA PERFECTO
Pero es tan bonito vivir esto sin nombre ni etiquetas :)