Ella

Y ya no se ni como sentirme, esta bipolaridad está pudiendo conmigo, si la veo soy feliz, sino, me enfado, si la tengo a mi lado, digo la primera estupidez que pasa por mi cabeza, cuando estoy en casa, recuerdo cada segundo y me lamento por no haberla dicho otra cosa... La cuestión es pensar en ella... de una forma o de otra.
Cada minuto es diferente, no le pongo duda, ya sea por parte suya o mía, pero eso si, cada día tengo algo por lo que reírme y casi siempre porque ella ha echo que lo hiciera.
Lo que pase mañana, no lo se, aunque me gustaría saberlo, irme preparando para algún ataque, que seguro que los habrá (nunca faltan).
Ayer estaba muriéndome tirada en la cama pensando.. o tal vez, no pensaba en nada y ese era el problema, el no tener ya a quien pensar. Hoy sin embargo, estoy hiperactiva pensando que mañana esa mirada cruzará con la mía y esa risa se unirá a la mía por un motivo en común. Claro que las horas de la tarde pasan más despacio que las del día, pero aunque a veces ni yo misma lo creo, intento aprovecharlas una a una.
Mañana no sé como amaneceré, probablemente alegre, pues en unos pocos minutos la vería y todo sería tranquilidad. Sí esa es la palabra adecuada, TRANQUILIDAD! eso es lo que siento teniéndola cerca, eso es lo que hace que me saque una sonrisa, la seguridad que me da teniéndola a mi lado, lo pequeña que me siento cuando me abraza o da un beso. Un beso pequeño, muy discreto y a veces muy lento, tanto que siento como si se parase el tiempo y sólo siento la fuerza de sus labios en mi mejilla, un ruido muy finito, muy delicado y finalmente se aparta y me sonríe. ESA ES MI DEFINICIÓN DE TRANQUILIDAD!
Y nadie absolutamente nadie tiene el derecho de reprocharme algo, pues ellos no saben lo que yo sé, no vivieron, viven, ni vivirán lo que yo y es por eso por el que no tienen el derecho de hablar, ni si quiera un comentario. NO. Hay que hablar de lo que se conoce, de lo que una vez se pudo vivir y te queda esa pequeña experiencia, pero nunca hay que atreverse a opinar de lo que desconoces. Tal vez una mañana tengas la suerte y conozca todas esas emociones que yo conocí y es ahí cuando podrás opinar de todo, aconsejarme e incluso comprenderme. Pero mientras tanto, dedícate a escuchar, a atender a una bonita historia con una moraleja cada día.
Por ahora, yo estaré cada día para vivir el momento y poder contártelo. pero solo yo podré vivirlo y solo YO podré opinar